21 de febrero de 2014

Política, Comunicación y autenticidad: todavía es posible

A veces parece que sólo los ex presidentes o ex ministros pueden aflojarse el nudo de la corbata y hablar de todo, como si ya no fueran de este mundo, o si lo fueran, les importara un comino. Ya no tienen nada que perder.

Arantza Quiroga es, para mí, un caso algo insólito, aunque no único. Desde hace años, habla de lo que haga falta. En un campo lleno estrategias, tácticas, públicos objetivos, elaboración de mensajes, etc., su comunicación política se resume en "autenticidad", palabrita muy cacareada y aconsejada. Parece fácil, pero exige decisión y unos valores previos bien asentados. 

Algunas claves de por qué, a mi juicio, su comunicación es claramente eficaz:

1. Se gana la simpatía del periodista: por ejemplo, se disculpa cuando llega unos minutos tarde –esto ha ocurrido al menos en tres entrevistas diferentes-. En un caso es ella misma quien llama al periodista para concertar el encuentro. En definitiva, no estar por encima de nadie.

2. Cae bien: es tremendamente natural, y algo ingenua. No mira el reloj durante la entrevista. Su timidez atrae, la “debilidad” acerca. "No mira el reloj durante la entrevista", dice un periodista. Empatizar de verdad, sin táctica.

3. Contesta a todas y cada una de las preguntas que se le hacen tras una rueda de prensa. Ayudar siempre, actitud de servicio.

4. Es clara, directa, no esquiva preguntas comprometidas. Dice lo que piensa. Habla sin temor a posibles equívocos (es cierto que este punto tiene sus peligros). Responder con un lenguaje claro, sin lugares comunes y frases hechas.

5. No sólo no evita los temas personales, si no que los aborda con decisión, fuerza, sin pedir perdón, con orgullo. Un político, queramos o no, también es una persona, con sus ideas, sus filias y fobias... La coherencia es la puerta a la credibilidad.

Arantza Quiroga y su deportista familia, en San Sebastián.

Y aquí, una amplia selección de citas, para todos los gustos:

“Ya sé que mis ideas no están de moda, pero no las oculto y no creo que estén en contradicción con el hecho de ser joven y moderna… ¿cuál es el concepto de modernidad?”
(El Mundo, 5 abril 2009)
“Me obsesiona educar a mis hijos en libertad. Que se sientan libres para tomar sus propias decisiones, las que sean. Incluso si uno quiere ser nacionalista, pues que lo sea. La felicidad está en ser capaz de elegir lo que crees que es bueno para ti”.
(Elle, 1 octubre 2009) 
¿Cómo le gustaría ser recordada?
“Como buena persona, no por grandes cosas. Sino por cosas en las que dejes un recuerdo en la gente que puedan decir: ‘Se portó bien conmigo, tuvo este detalle’”.
(Tiempo, 14 mayo 2009) 
“Mi vida interior me ayuda a reflexionar y a tratar de hacer las cosas lo mejor posible. Ha sido fundamental para no perder la calma en los momentos difíciles; me ha dado serenidad”.
(El Mundo, 5 abril 2009) 
“He decidido formar una familia que sea numerosa, educar a mis hijos de una determinada manera, soy católica, es mi modo de vida. Y te miran como si no supieras que hay métodos anticonceptivos… Yo tengo que ser respetuosa con las opciones de todo el mundo, pero encuentro muy poco respeto hacia la mía. No hago daño a nadie”.
(Alba, 3 abril 2009) 
¿Tiene algún icono personal?
“No soy nada mitómana. ¿El póster de Obama en mi despacho? Eso se me pasó a los 15 años. Para eso prefiero poner una imagen de la Virgen”.
(Época, 10 noviembre 2009) 
Dice que la religión le ayuda a ser mejor y a preocuparse por los demás, y que ya sabe que eso no es patrimonio de los creyentes. “La diferencia es que yo creo en la vida eterna, y ellos no”, apostilla, divertida, y con una sonrisa triunfal.
(El País, 27 abril 2009) 
“-¿Cómo ves al papa Francisco? –Me encanta".
“Mis convicciones morales me pesan para lo que hago yo, no para lo de los demás”.
“Mis creencias me aportan lucidez, ser lo más justa posible y dormir tranquila”
(Yo Dona, 27 julio 2013)
“Desde que el PSOE está en el Gobierno, es difícil decir lo que piensas sin que parezca que eres un freaky. Parece que mi opción de vida es algo a extinguir, a veces me siento agredida”.
(El País, 29 marzo 2009)
“Yo llevaba escrito en la frente que quería un marido, no un novio”.
(El País, 27 abril 2009)
“El periodista me preguntó qué habíamos perdido con Zapatero, respondí que libertad y se sorprendió. Y sí, yo he perdido libertad, porque cuando digo lo que pienso y cómo vivo, enseguida me critican, porque mi modo de vida es un modelo a extinguir, que no está de moda.”
(La Gaceta, 5 mayo 2009)
¿Se arrepiente de haber confesado que no utilizaría el preservativo y que es cercana al Opus Dei?
“No. A mí me parece que va unido a ser yo misma. Eso de que se es una cosa en público y otra en privado. Yo me muestro como soy, pero también he dejado bien claro que soy respetuosa con todos y que me tengo que guiar por la ley. Me hicieron esa pregunta, sabía que eso podía traerme consecuencias, pero lo hice y la verdad es que me siento bien, no tengo ningún problema. (…) Sí que es verdad que mi entorno familiar lo ha pasado peor porque ha habido críticas… y mi pobre marido… Eso me parece lo más duro, pero él también está tranquilo.”
(Tiempo, 14 mayo 2009)

7 de febrero de 2014

Lo que debes saber sobre las listas

1. El orden sí importa, y mucho. Hasta tal punto, que los rasgos iniciales de una lista cambian el verdadero significado de los rasgos que vienen después. Un ejemplo, sobre las características de Alan y Ben:

Alan: inteligente-diligente-impulsivo-crítico-testarudo-envidioso
Ben:  envidioso-testarudo-crítico-impulsivo-diligente-inteligente

Alan y Ben tienen las mismas características, como se puede comprobar. Pero también es cierto que, a primera vista, si hay que elegir a uno de los dos, el seleccionado será casi siempre Alan.

2. Otro principio básico: si la lista es leída los elementos básicos deben estar al principio, si va a ser oída, deben ir al final. Los menos recordados, como puedes imaginar, serán siempre los que vayan en medio.

3. Tres, ese número mágico. Cuando adjetives, no añadas demasiadas palabras. La naturaleza humana tiene su propio 'ritmo', y es muy amiga de los grupos de tres: Pedro era alto, feo y cabezón. Aunque también fuera muchas más cosas, quédate ahí. De tres en tres. Somos así. Nos gusta el tres. Qué le vamos a hacer.

4. Otra recomendación: no más de siete elementos en una enumeración. De alguna manera, se puede decir que sólo sabemos contar hasta 7. Es una regla universal en el mundo del diseño, y tiene su lógica: nos olvidamos de las listas demasiado amplias.

5. Y por favor, no abrumes con listas, datos, estadísticas, aunque siempre vienen bien y es preciso apoyarse en ellas. Pero si no es una tesis, o una investigación, utiliza los datos con cabeza, es decir, con oportunidad.

(Hasta aquí, algunas ideas que me gustaron de los libros ya mencionados en mi anterior post).

1 de febrero de 2014

Tu cara me suena

Otra vuelta de tuerca. Un nuevo post sobre mecanismos psicológicos que utilizamos de manera inconsciente. Son ideas extraídas de los libros "Principios universales del diseño", imprescindible manual -pese a su antigüedad- escrito por Lidwell, Holden y Butler, y "Pensar rápido, pensar despacio", de D. Kanheman, que ya comenté en este blog.

Estamos dotados de la capacidad de evaluar, con una sola mirada a un rostro extraño, dos hechos potencialmente cruciales relativos a esa persona: si es dominante –y potencialmente peligrosa- o si es digna de confianza, si sus intenciones son amistosas u hostiles. La forma del rostro y la expresión facial son importantes.

Un rostro redondeado, ovalado, es rápidamente asignado a una persona amigable, cercana. Una cara angulosa, lo contrario. Es evidente que no debería ser así, pero estas percepciones ocurren y es útil conocerlas. (Mírate al espejo y... ¡ríete un rato!).


Una cara enfadada “sobresale” entre una multitud de caras de felicidad, mientras que una sola cara de felicidad no sobresale entre una multitud de caras enojadas. En los humanos hay un mecanismo diseñado para dar prioridad a los eventos malos.

O una cucaracha arruina completamente el atractivo de un recipiente lleno de cerezas, pero una cereza no altera en nada un recipiente lleno de cucarachas. Lo negativo anula lo positivo, y la aversión a la pérdida es una de las muchas manifestaciones de predominio de la negatividad.

En resumen, sonríe siempre, o al menos que no se note tu enfado, porque... la gente se fijará enseguida.