9 de marzo de 2014

Selfie, porque tú lo vales

Bienvenido a la semana selfie. (Dudo, de entrada, si nombrar una o un selfie: me inclino por el femenino, por lo de "la" foto). La autofoto de Ellen Degeneres, más de 3 millones de retuits, en los Oscar ha dado la vuelta al mundo varias veces, y ha puesto de moda, si no lo estaba ya, la foto de uno mismo o con su grupo de colegas, amigos, pareja, etc. 

Mis conclusiones de este fenómeno:

1. Son imágenes en las que aparece uno, no lo olvidemos. Nos encantan las fotos, pero todavía más si salimos nosotros: es algo universal, y casi no hace falta ni demostrarlo.

2. Las fotos selfies -por su propia naturaleza- deforman ligeramente, no son especialmente buenas, pero por eso mismo democratizan, igualan: hasta los actores y actrices más guapos no salen tan guapos en una selfie. Y eso gusta, porque "humaniza" un poco más. El que no suele salir bien en ninguna foto, al menos aquí tiene excusa...

3. Después de varios años haciendo fotos con el teléfono móvil, hace falta una nueva utilidad, un tipo de imagen distinta, una diversión más. Aquí está, ya ha llegado. Ahora hay que exprimirla al máximo.

4. En un mundo donde todo se comparte, nada mejor que un selfie, viral por naturaleza, sobre todo entre los propios protagonistas. Una nueva vuelta de tuerca.

5. Una selfie es un estado de ánimo, un momentum, pura emoción, y por eso gusta. Al final, en el mundo hipersentimental, basta con esta "razón".

Había pensado incluir mi propia selfie aquí... Menos mal que me he arrepentido a última hora.

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