12 de abril de 2014

En busca del nombre perfecto

Cada palabra evoca, sugiere algo. Saber elegir un nombre, entre muchos, es una habilidad que conviene practicar para que tu comunicación sea exitosa. 

En este mundo donde no hay tiempo para nada, o eso nos dicen y nos creemos, es más importante que nunca saber pararse, releer lo escrito, cambiar una palabra por otra. Captar la atención -no lo olvides: este es el juego- requiere tiempo, trabajo. No sale solo, a no ser que tengas un talento especial. 

Cada palabra, cada frase, cada párrafo, es mejorable. Pule. Imagina otras alternativas más atractivas para que el lector u oyente enganche, se apasione con esas palabras. Sin volverse loco, claro: lo mejor -también aquí- es enemigo de lo bueno.

El libro "El nombre de las cosas", de Fernando Beltrán, incluye una serie de atributos que debe reunir un buen nombre, aplicado a una marca. Añado algún otro, para completar lo que podríamos llamar el "nombre perfecto".

1. Breve

2. Pronunciable

3. Eufónico

4. Fácil de memorizar

5. Perdurable

6. Sin connotaciones negativas

7. Descriptivo

8. Evocador

9. Sugerente

10. Contenedor de valores y atributos

11. Declinable en submarcas

12. Original

13. Con marcada personalidad

14. Registrable

15. Verbalizable (facilidad de convertirse en verbo)

16. Alegre, divertido

17. Emotivo

18. Con fuertes activos de comunicación gráfica y publicitaria

Como es lógico, no es posible que un nombre englobe todos estos atributos: cuántos más mejor. Por ejemplo, será muy difícil combinar el rasgo "descriptivo" con el de "emotivo".

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