31 de agosto de 2014

Repite conmigo: sen-ci-llez

La sencillez triunfa siempre. En los objetos, las marcas, los discursos, y por supuesto, en las personas. ¿Por qué sigue siendo tan sobrevalorada, en un mundo complejo, multidisciplinar, especializado? Quizá por esta razón, precisamente, el "menos es más" es como una válvula de escape, una característica esencial en nuestra vida.

Pero no es tan sencillo ser sencillo. Lo fácil es ser simple, que está al alcance de cualquiera. La sencillez requiere estudio, trabajo, creatividad, innovación. La sencillez de lo complejo. Decir mucho con poco. Hacer lo máximo con lo mínimo. 

Amigo lector, te dejo aquí algunas ideas, frases, que he ido recopilando sobre la sencillez.

¿Por qué asumimos que lo sencillo es bueno? Porque con los productos físicos tenemos que sentir que podemos dominarlos. Si consigues imponer el orden dentro de la complejidad, encuentras la forma de que el producto se rinda ante ti. La sencillez no es simplemente un estilo visual. No es solo el minimalismo o la ausencia de desorden. Es un concepto que requiere sumergirse en las profundidades de la complejidad. Para conseguir una auténtica simplicidad, hace falta llegar hasta lo más hondo. Por ejemplo, para que algo no lleve tornillos, a lo mejor necesitas un producto muy enrevesado y complejo. La mejor forma de enfrentarse a ello es profundizar más en la simplicidad, comprender todos los aspectos del producto y de su fabricación. Tienes que entender en profundidad la esencia de un producto para deshacerte de todos los elementos que no son esenciales. Steve Jobs

Si tu frase tiene más de dos comas, es demasiado larga. Frank Luntz

Las buenas preguntas, como el buen arte, no tienen que ser complejas. Son poderosas y eficaces precisamente porque son simples y directas, pero no buscan la confrontación. Su intención no es causar fricción, sino obtener una respuesta real. (Frost a Bill Clinton, sobre Monica Lewinsky: ¿Se enamoró de ella?). Frank Luntz

Principio universal del diseño: a mayor flexibilidad, menor usabilidad. Por ej: el mando a distancia. Kristina Holden

En general, nos encanta la Naturaleza sin formas abruptas, con pocos árboles y mucho verde. No es casual el fondo de pantalla que ofrece Windows, con su campo verde y un cielo azul. Es cierto que sobre todo, este paisaje lo prefieren los niños. William Lydwell

Demasiado breve es siempre bueno. Florian Mueck

[Sobre Diana de Gales] Era extraordinariamente cautivadora. El aura que ya le rodeaba se veía magnificada por la radical combinación de realeza y normalidad que expresaba. Tony Blair

James Carville, el arquitecto de la victoria de Clinton, afirma que el secreto del éxito en las elecciones se resume en el tríptico: contar una historia, ser breve y ser emocional. Christian Salmon

2 de agosto de 2014

El termómetro de la atención

Atender nunca ha sido fácil. Con frecuencia se pide incluso como favor ("¿Me puedes prestar atención?") o por duplicado ("Atención, atención: se ruega...").

Quizá hemos entendido mal el significado real de este verbo, y no hemos quedado con la parte pasiva, poco protagonista, secundaria, que conlleva la acción de atender. Comunica el que habla y el que escucha, porque esto es cosa de dos. Y siempre, no lo olvides, cuando escuchas estás también hablando.

La atención, como bien explica Daniel Goleman en su libro 'Focus', es un músculo que se desarrolla en la medida que se ejercita. La sociedad actual está en un estado de atención parcial continua, indica el mismo autor; se está perdiendo la capacidad de conversar, porque no hay "buenos escuchadores".

Algunas ideas prácticas, que pueden servir de termómetro de atención.

1. Disfrutar el momento. No hagas fotos de todo lo que ves de interés. Se puede salir de excursión y no colgar fotos en tus redes sociales. De verdad, se puede. Contempla, escucha -a tu pareja, tu amigo, ¡a la naturaleza!-, saborea el presente.

2. Observadores de primera clase. Así lo denomina W. Bennis, prestigioso autor sobre liderazgo. Desarrolla una atención esmerada en cada situación, y experimenta una fascinación por lo que ocurre en cada instante.

3. Esa cara, por favor. Sí, la cara es el espejo del alma, y especialmente de la atención que prestas a tu interlocutor. Un semblante serio, adusto, de enfado, se reconoce mucho antes que uno alegre, sonriente. Está comprobado que detectamos antes lo negativo que lo positivo, sobresale más el enfado que la alegría. 

4. No hagas "como que escuchas". El interés es clave, no disimules que será peor. Se trata de que nos interese, primero, la persona con la que estamos. El contenido de la conversación viene después. El primer "respeto" (palabra tan actual) hacia el otro es valorarle, atenderle.

5. Mi voz, mi aliada. A veces no atendemos con parte de razón: ¿eres consciente de tu tono y volumen de voz? Quizá es estridente, hablo demasiado rápido, o por el contrario, soy tan premioso que el que escucha pierde la paciencia y desconecta pronto. ¿Tienes una voz persuasiva? Sin caer en el artificio, ni cambiar lo que no se pueda cambiar, no está de más preguntarnos: ¿mi voz se presta a ser atendida?



Mi sugerencia, si te sirve: aprovecha el verano, el mes de agosto, las vacaciones, para atender, para escuchar con gusto, para comunicar de verdad, sin técnicas ni estrategias: únicamente con el deseo de complacer a quien habla. Habrás mejorado tu comunicación mucho más que leyendo diez libros excelentes sobre la materia.