19 de octubre de 2014

La evaluación, la guinda que no debe faltar


La evaluación, esa gran olvidada en cualquier trabajo y empresa, y cómo no, en comunicación. Pero merece un post, aunque no interese a casi nadie.

En cualquier evento de cierta magnitud, los trabajos previos ocupan un 60 por ciento, la ejecución un 30,  y la evaluación el 10 por ciento final. Más o menos. Si el evento dura una semana en vez de unas horas, la parte de ejecución ocupará un porcentaje mayor.

Siempre la hermana pobre, el patito feo, será la evaluación. Dos motivos evidentes:

  • Cansancio general después de la celebración del evento o actividad.
  • Sensación de que "el partido ha terminado".

Es un error dejarse llevar por los parabienes, felicitaciones, o al contrario, hundirse ante el fracaso, y no terminar bien el trabajo iniciado. Una buena evaluación conlleva (y ahora sí me refiero al impacto en la opinión pública):


1. Agradecer. Incluye todo el personal, interno y externo (stakeholders). Es necesario, a veces por justicia, y siempre por educación y cortesía. A través de una carta, una llamada de teléfono, un correo electrónico, etc. No es el motivo principal, pero no olvides que la gente te recordará por esa llamada, esa carta, ese gesto. En buena parte, porque fue el último entre los dos.

2. Documentar. Recoger toda la información, selección y valoración posterior. ¿Superó las expectativas? ¿Dónde se acertó o falló?

3. Sintetizar. Elaboración de un informe de tu trabajo, de tu área. Debe ser breve, útil, e inteligible. Quizá ese evento no se organice de nuevo hasta dentro de dos años, cinco, o los que sean. Por tanto, cuenta con quizá no estés tú en la empresa, ni otros de tu equipo. 

4. Aportar. Redacta tus impresiones. Lo que ha salido bien a tu juicio y lo que no funcionó. Y lo más importante: ¿qué puede sirve para el trabajo futuro, en el día a día? No lo olvides, en comunicación los grandes avances se producen en momentos de crisis, sean negativas o positivas. Por tanto, es el momento de asimilar y de incorporar algo a la rutina diaria del trabajo.

5. Empatizar. Una oportunidad para mejorar la comunicación interna. Ha pasado la "tormenta", todo vuelve a su sitio, y los empleados merecen la atención, el diálogo más sosegado con sus jefes, quizá es el momento para limar alguna herida de la batalla, y es necesario el perdón por parte de unos y otros...




No hay comentarios:

Publicar un comentario