22 de noviembre de 2014

5 frases míticas sobre la fotografía

Unas palabras sobre las imágenes. Hoy día todo debe ser expresado con píxeles, y si no, parece que vives en la edad de piedra. Es lógico que nos encandile la fotografía: de entrada, es más sencillo -y sobre todo más cómodo- ver que leer; y además, la imagen produce habitualmente una satisfacción visual, que no tiene la palabra escrita.

De mi reciente afición a la fotografía, he recopilado algunas frases que me parecen ilustrativas, nunca mejor dicho:

Una imagen vale más que mil palabras
Dicho popular, sin duda es una de las frases más repetidas en castellano. Se ha abusado de ella "más de mil veces", otorgando a la fotografía un valor supremo. A veces, es bueno plantearse esta frase al revés: una palabra vale más que mil imágenes. Ocurre con algunas palabras 'mágicas', con un poder de atracción y fascinación muy alto, como por ejemplo: imaginar, cambio, libertad. 

Si la foto no es muy buena, es que no estás lo suficientemente cerca (Robert Capa)
El mítico fotógrafo murió precisamente por estar demasiado cerca de una mina, en plena guerra. Si te gusta la fotografía, te aconsejo un magnífico documental titulado War Photographer, en el que se ve la grandeza y miseria de ese trabajo. Una frase, una lección que sirve para todo en la vida: el trabajo bien hecho requiere atención, esfuerzo, riesgo, proximidad. Es más: con el democratización de la fotografía, la diferenciación pasa por la calidad.

Las fotografías ni mienten ni dicen la verdad (John Heartfield)
¿Manipula una fotografía? Siempre. Pero puede manipular más o menos. En un mundo sentimental, donde las emociones ganan protagonismo, una imagen impactante se "come" el texto. Da igual lo que escribas. Un tanto por ciento muy grande de lectores se quedará en el fuerte impacto de la fotografía. Hace unos días circuló por internet esta sencilla imagen, que lo dice todo:



Siempre estoy haciendo fotos, a veces con cámara (Javier Berguizas)
Entrenamiento constante. Maquinaria engrasada. Tensión profesional. La atención constante por mejorar, por descubrir nuevos enfoques, situaciones, objetos. Todo vale para que, cuando lleves la cámara, el disparador acierte.

Lo importante es ver aquello que resulta invisible para los demás (Robert Frank)
Capacidad de observación, atención constante. Curiosidad insaciable. Tranquilidad, no prisas, paciencia. Sólo así se descubre el detalle, el contraste, la ironía. Hace poco, por motivos profesionales acompañé a un fotógrafo que debía realizar un trabajo sobre un gran evento: ¡estuvo 3 horas sacando fotografías; y eso que se trataba del día previo, cuando el escenario se estaba montando!

1 de noviembre de 2014

Comunicar por encima de todo

Ya no sabemos que es lo importante que hay que comunicar, por tanto, sólo se comunican cosas acerca de la comunicación. Esta frase, y varias ideas de este post, corresponden a Fabrice Hadjadj, un autor muy interesante, escritor y filósofo francés, de padres judíos y origen árabe. Ateo, agnóstico y ahora católico; ¿alguien da más?

La obsesión por la comunicación es, como todas las obsesiones, peligrosa. El deseo de una comunicación perfecta, milimetrada, atenta a todos los peligros y consecuencias, se convierte en algo sin vida, de cartón, artificial.

Estas palabras del maestro Eckhart son muy oportunas: "la gente no debería pensar tanto en lo que hay que hacer, sino debería pensar en lo que tiene que ser".

El mito de Narciso, ¿el primer comunicador?

Buscamos la efectividad a toda costa, llegar a nuestros públicos objetivos antes que el resto. Y ese "resto", que antes era la competencia local, o regional, ahora es global. No hay límites. Es necesario sorprender, gustar y atraer cuanto antes, para no quedar fuera del partido.

Hace falta que las personas se comuniquen entre sí, ése es el imperativo, y que el medio de comunicación sea cada vez más fluido y atrayente. Acaba siendo tan atrayente que al final obstaculiza la propia comunicación, y su fluidez acaba siendo tan acuosa que con él no podemos recoger nada sólido.

El contenido es el rey, nos gusta sentenciar. Y el contenido, si es bueno, no se improvisa. Exige trabajo, dedicación, constancia. Después, sólo después, entra en juego el cómo vender ese producto, ese artículo, esa idea; pero éste el proceso, no al revés.