21 de marzo de 2015

La mirada de un fotoperiodista

Natchwey, James Natchwey. Fotoperiodista de guerra, de hambrunas, de cualquier tipo de catástrofe. No es James Bond, pero podría haberlo sido. Un tipo duro, elegante, directo. Que ha visto de todo. Y todo es todo. Nachtwey es el fotógrafo social, de denuncia, por antonomasia.

El viernes 27 de marzo estará en Madrid, en un acto organizado por la Universidad de Navarra. Antes, en Pamplona, recoge un nuevo premio, uno más: no le deben caber en su casa.

Después de unas horas escuchando y leyendo al personaje –para la fama que tiene, no abundan las entrevistas-, aquí dejo 10 frases suyas* que pueden ayudar a entender el porqué de su trabajo.


1. Lo peor es que, como fotógrafo, me aprovecho de las desgracias ajenas. Esa idea me persigue todos los días, porque sé que si algún día mi carrera es más importante que mi compasión, habré vendido mi alma. La única manera de justificar mi papel es respetando a aquellos que sufren.

2. Hay un trabajo que hacer… y es contar la verdad a través de fotografías que lleguen a la gente de una manera impactante y elocuente.

3. La desgracia de nuestro tiempo es disponer de grandes medios, pero confundirnos en los objetivos.

4. Para mí, la fuerza de la fotografía está en su llamada a la humanidad. Si la guerra niega la humanidad, la fotografía podría concebirse como algo opuesto a la guerra. Es un ingrediente muy potente en el antídoto contra la guerra.

5. Mi fe en la humanidad se fundamenta en lo que he visto. Mi inspiración se apoya en la gente con la que me encuentro en cada lugar.


James Natchwey en su querido Nueva York. Esta foto, claramente, no es suya.

6. No me gusta hacer fotos genéricas. No busco imágenes que no tengan un impacto emocional o moral. Quiero crear un fuerte sentido de identificación.

7. Tengo que asumir mis emociones y saber canalizarlas en el trabajo. Espero que, al final, expresen compasión.

8. Mi primer objetivo es aparecer en los grandes medios de comunicación durante el tiempo que dura el conflicto, con el fin de crear conciencia y generar opinión pública, y así formar un ambiente en el que el cambio sea posible.

9. La belleza es inherente a la vida, y a veces también a la tragedia. Es algo que percibo. No creo que en mis fotos la belleza supere a la tragedia: a veces la envuelve y la hace más conmovedora y accesible. La paradoja de la coexistencia entre belleza y tragedia ha estado presente siempre en el arte y literatura. La belleza de una ‘piedad’ está en el lenguaje corporal, en la conexión entre la madre y el hijo.

10. Estoy medio sordo. Tengo un nervio dañado y un constante pitido en mis oídos; a veces apenas puedo oír. Es probable que la causa sea que nunca quise usar tapones, porque quería oír (la guerra).

*He tenido que traducir del inglés alguna cita. Por tanto, el sentido no es literal en todo los casos.

8 de marzo de 2015

Cuando las calles hablan

El mundo del grafiti siempre me ha fascinado. O mejor dicho, lo que realmente me gusta son las frases escritas en las paredes, no tanto la firma grafitera con burbujas y bordes dorados. Muchas veces son palabras llenas de poesía, de ingenio, de desesperación. Pero hay algo que las convierte en mágicas: a veces es el tipo de letra, la disposición en la pared, o simplemente el lugar escogido.

Aquí expongo algunas que me han parecido interesantes por distintos motivos. Espero que las disfrutes, o al menos te sirvan para pasar el rato...

1. La contradicción. Además de la fuerza en sí que tiene esta frase, me quedo con el color verde y la mezcla de mayúsculas y minúsculas, y la ruina del solar y de la propia pared. El odio, desde luego, conduce a la verdadera ruina.


2. El enigma. Aquí me gusta el halo de misterio. ¿Quién y por qué lo escribió? La imagen posterior, muy acertada, completa la primera. Se ve que alguien quiso matizar ese optimismo con una razón de peso. El tipo de letra, en el caso de la primera imagen, es realmente atractivo. La enredadera y la suciedad general, también.





3. La reivindicación. Un clásico en los muros de todo el mundo. Es, digamos, la otra función de las paredes. Paz y pan, excelente binomio. En la otra imagen, la mujer perfecta es la que lucha, leemos y asentimos. Lástima que sólo duró unos pocos días esta frase: los servicios de limpieza, ¿hombres?, actuaron rápido.




4. La desesperación. "Tocar fondo" es contundente; no hay más que decir. Punto y final. Incluso la letra y el trazo sugieren la incapacidad incluso para escribir la frase con fuerza, contundencia. No: esa persona quiso escribir "tocar fondo" mientras estaba tocando fondo. Creíble.



5. El profesional. No simpatizo con el grafitero profesional, como el de la imagen de abajo. Me lo imagino ideando sentencias en su casa, delante del ordenador, eligiendo una sans serif para un determinado soporte. Lo artificial no atrae. La frase "Grow in Naples" es buena por su concisión y la fuerza que transmite; pero al ser un sello, se veía en cada calle napolitana. Perdía interés cada vez que la leías.




6. El listillo. Lo catalogamos así, para no ahondar. Dejo dos ejemplos realmente ilustrativos. Realmente hay muchos universitarios que podríamos denominar unibersitarios. En cuanto al inglés del "kiss my",  por lo menos lo intentó... ¡Así se aprende el idioma, lanzándose al agua!









7. El poeta. Son versos, o simplemente ideas sueltas, que el autor regala a los viandantes. Para mi gusto, es preciso que no estén demasiado preparadas, que den la impresión de que al artista se le ha ocurrido un poco sobre la marcha, según pasaba por ahí.