8 de marzo de 2015

Cuando las calles hablan

El mundo del grafiti siempre me ha fascinado. O mejor dicho, lo que realmente me gusta son las frases escritas en las paredes, no tanto la firma grafitera con burbujas y bordes dorados. Muchas veces son palabras llenas de poesía, de ingenio, de desesperación. Pero hay algo que las convierte en mágicas: a veces es el tipo de letra, la disposición en la pared, o simplemente el lugar escogido.

Aquí expongo algunas que me han parecido interesantes por distintos motivos. Espero que las disfrutes, o al menos te sirvan para pasar el rato...

1. La contradicción. Además de la fuerza en sí que tiene esta frase, me quedo con el color verde y la mezcla de mayúsculas y minúsculas, y la ruina del solar y de la propia pared. El odio, desde luego, conduce a la verdadera ruina.


2. El enigma. Aquí me gusta el halo de misterio. ¿Quién y por qué lo escribió? La imagen posterior, muy acertada, completa la primera. Se ve que alguien quiso matizar ese optimismo con una razón de peso. El tipo de letra, en el caso de la primera imagen, es realmente atractivo. La enredadera y la suciedad general, también.





3. La reivindicación. Un clásico en los muros de todo el mundo. Es, digamos, la otra función de las paredes. Paz y pan, excelente binomio. En la otra imagen, la mujer perfecta es la que lucha, leemos y asentimos. Lástima que sólo duró unos pocos días esta frase: los servicios de limpieza, ¿hombres?, actuaron rápido.




4. La desesperación. "Tocar fondo" es contundente; no hay más que decir. Punto y final. Incluso la letra y el trazo sugieren la incapacidad incluso para escribir la frase con fuerza, contundencia. No: esa persona quiso escribir "tocar fondo" mientras estaba tocando fondo. Creíble.



5. El profesional. No simpatizo con el grafitero profesional, como el de la imagen de abajo. Me lo imagino ideando sentencias en su casa, delante del ordenador, eligiendo una sans serif para un determinado soporte. Lo artificial no atrae. La frase "Grow in Naples" es buena por su concisión y la fuerza que transmite; pero al ser un sello, se veía en cada calle napolitana. Perdía interés cada vez que la leías.




6. El listillo. Lo catalogamos así, para no ahondar. Dejo dos ejemplos realmente ilustrativos. Realmente hay muchos universitarios que podríamos denominar unibersitarios. En cuanto al inglés del "kiss my",  por lo menos lo intentó... ¡Así se aprende el idioma, lanzándose al agua!









7. El poeta. Son versos, o simplemente ideas sueltas, que el autor regala a los viandantes. Para mi gusto, es preciso que no estén demasiado preparadas, que den la impresión de que al artista se le ha ocurrido un poco sobre la marcha, según pasaba por ahí.




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