29 de mayo de 2015

Cómo ganar un referéndum

Un tema apasionante es descubrir cómo se forma la opinión pública. Cómo influir, qué mensajes son eficaces, quién configura mi mapa de públicos. Y si se trata de un conflicto entre dos ideologías, la batalla es todavía más interesante. Un caso reciente nos sirve como modelo. Después de leer varios artículos esta semana, aquí dejo alguna conclusión.

Hace siete días, Irlanda votó por el matrimonio homosexual.

  • Primer referéndum que se hace en Europa sobre este tema. 
  • Participación muy alta: 60%. 
  • Victoria clara, casi abrumadora, del sí. 62% frente a un 37%. 
  • Es el país número 19 que aprueba este ley. 
  • 8 de cada 10 irlandeses se declaran católicos. 
  • Y un dato más, importante: en 1993 la homosexualidad era delito. 

Todos los partidos políticos apoyaron el sí. ¿Cómo se afrontó el debate? ¿Cuáles fueron los mensajes clave, el estilo y el tono adecuado? ¿Qué podemos aprender del caso irlandés para encauzar tendencias, modificar la opinión pública?


Tres claves del éxito

1. Campaña del sí, con tono positivo, festivo, y de no enfrentamiento con la Iglesia. Los partidarios del matrimonio gay no han querido entrar a una "batalla", a una lucha de argumentos. No. Se han centrado en afirmar su postura sin más, y con tono celebrativo, preparándose para la gran fiesta final del día del recuento. En definitiva, no han querido conflicto: estaban seguros de sí mismos.

2. Los dos eslóganes más utilizadas han sido la palabra "amor" y los gritos de "igualdad". Otro ejemplo de campaña "universal" y "abierta". Nadie rechazará nunca esos dos conceptos. En cambio, "matrimonio gay", "derechos de los homosexuales", etc. no tendrían tanta aceptación. Busca siempre una palabra, una expresión, que nadie pueda rechazar. Es como empezar el partido con 3-0 a tu favor.

3. La normalidad como principio. En cualquier debate se penaliza el extremo, lo radical, lo diferente. Procura vestir todo con aire de normalidad. Una cita oportuna de Colm Toibín, autor de una novela emblemática en Irlanda sobre la liberación homosexual: "Hemos hecho ver lo normales que son nuestras aspiraciones. Lo que pedimos es que nuestro amor sea igual al de nuestros amigos heteros".

En definitiva, ¿quién se puede negar a algo tan normal como el amor -sea cual sea-, a la igualdad, a la inmensa connotación liberadora y positiva de un "sí"? Ante cualquier tema, si el debate se sitúa en estos términos, y con este frame, la postura contraria debe ser muy atractiva para poder vencer.

¿Quién puede negarse a llevar esta chapita en su chaqueta? 

Tres conclusiones

A. Hoy día las sociedades se transforman con rapidez, están de hecho en permanente cambio. Si no quieres sorpresas, conoce tus públicos, trabaja las encuestas, y sobre todo, no cierres nunca los ojos a la realidad. Sean Donelly, experto analista político irlandés: "Estoy ante una generación distinta; estamos ante un nuevo país".

B. Los partidos políticos tienen capacidad para gobernar a través del parlamento. Pero un referéndum es la voz de la gente, de la sociedad, de la calle. Escucha siempre la calle, no desprecies ningún movimiento, ninguna tendencia, por pequeña que parezca. Hoy todo se puede propagar por mil en pocas horas.

C. La capilaridad e influencia real de la Iglesia católica en Irlanda ha quedado en entredicho. El arzobispo de Dublín, Diarmiuid Martin, ha reconocido que Iglesia católica necesita una "cura de realidad". "Tenemos que reconectar con los jóvenes para (...) defender nuestros valores culturales". Nada mejor como saber donde uno está para poder llegar donde uno quiere...




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