9 de diciembre de 2015

La otra Sevilla

Sevilla es la Giralda, Triana, el parque María Luisa, la Torre del Oro, la Macarena... Las terracitas, la cerveza Cruzcampo y el albero de sus paseos. Y turistas en carrozas tiradas por caballos.

Tuve la suerte de conocer esa Sevilla el fin de semana. Pero más suerte, y no es un recurso literario, fue estar un rato con Jesús y a su mujer en su casa del barrio de la Plata. Suena bien, sí. Pero en esta zona dejó de haber plata hace varios siglos El propio Jesús aclara: aquí se le llama el barrio sin ley. Mi visita, con otros amigos, fue de apenas una hora; una ong nos había facilitado su dirección.

Un grafitti inquietante en el barrio de la Plata.

Juan. 70 años. Albañil de toda la vida. Inválido desde hace años por tantas enfermedades que sería más rápido decir las que no padece. El primer dato que me deja perplejo: solo ha tenido vacaciones una vez en su vida. Y las pasó en Leganés para ver a unos familiares. Leganés en verano. Aquí lo dejo. El resto de su vida trabajar, trabajar y trabajar.

La mujer de Juan. No recuerdo su nombre. Pero me acordaré toda la vida de su cara, sus gestos, su bondad. 65 años, pero aparenta al menos diez más. La vida le ha castigado hasta decir basta. Operada del corazón, depresión, etc. Tiene tan poco fuerza en el brazo derecho que para sostener una botella o cualquier objeto de peso, debe apoyarlo sobre su abdomen. Resultado: moratones habituales en esa zona del cuerpo. Segundo dato que me deja sin habla: ha visto una vez en su vida la Giralda, y nunca, sí nunca, la Torre del Oro. Vive en Sevilla, en la otra Sevilla, desde hace 50 años.

Los hijos. Cuatro. Nos cuentan la vida de dos de ellos: uno drogadicto y la otra divorciada y sin trabajo, con cuatro niños que alimentar. No detallo más, pero hay un guion de cine detrás, de cine de terror, de drama hispano. Y también de esperanza, de lucha, de padres que siempre lo serán, con independencia de cómo sean sus hijos.

La casa. Me la enseña Jesús en 30 segundos. No va rápido, simplemente recorremos un piso de 49 metros cuadrados. Han quitado la puerta de la cocina casi para ganar espacio.

Volví a casa feliz. Había encontrado oro en el barrio de la plata. Gracias, familia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario