3 de abril de 2016

Atrapado en tus propias redes

Hace unos días vi una sencilla imagen con texto que decía: "Offline is the new luxury", el mundo offline es el nuevo lujo, o el paraíso, para entendernos. Cada vez son más las voces que piden, reclaman, sugieren una desconexión del mundo virtual para poder conectar con lo cercano, lo físico, lo "natural".

Por si te ayudan, te dejo algunas "alarmas" que, por experiencia propia, pueden servir para detectar cuando el uso de internet, en todas sus variantes, está llenando demasiado nuestra vida.

1. Dificultad para mantener la atención, concentración, en actividades que requieren algo de esfuerzo mental, aunque sean pequeño: por ej., leer una novela, estudiar un idioma, etc. 

2. Tener la permanente necesidad de compartir (con un tuit, un mensaje de whatsapp, un post en tu muro de Facebook, etc.) cualquier cosa que te parezca interesantísima: una foto, un expresión, una cita (incluso piensas que eres el primero en descubrirla).

3. Arma de distracción masiva. Buscar algo en la red y, antes de llegar a lo que buscas, sorprenderte al leer o ver algo porque "pasaba por ahí", pero que no era mi objetivo inicial. Dedicar, en general, el doble o triple de tiempo a búsquedas en el navegador. Ir "a tiro hecho", piensas, es una expresión propia del mundo analógico, no digital.

4. Pensar demasiado en tu imagen, en tus palabras, en tu comunicación, en tu perfil. ¿Cómo ser más original, divertido, interesante? ¿Cómo conseguir un estilo propio? 

5. No sin mi móvil. En situaciones de no saber qué hacer, cuando estás con otras personas, eres más rápido en sacar el móvil que Clint Eastwood en desenfundar su Colt. ¿Te aburres en cuanto pasa un minuto, sí, un maldito minuto, sin hacer nada?

6. Y por la noche, justo antes de acostarte, sentir la imperiosa necesidad de repasar el timeline de tus redes sociales. Además, a esta sencilla y rápida tarea, en vez de dedicarles cinco minutos, al final suele ser al menos media hora. Duermes maldiciendo las redes sociales.