25 de julio de 2016

Conmigo o contra mí

Estamos en la era de la controversia, del dilema, del conflicto. La retórica aquí es clave, y bien lo saben los actores protagonistas. No todo, pero casi todo se puede cambiar con el lenguaje. Es una batalla dura, larga, pero quien venza habrá ganado seguramente la guerra.

Todo es blanco o negro, se buscan los extremos. Si no estás conmigo estás contra mí. Algunos ejemplos que nos encontramos hoy en el discurso público:

- Machista / Feminista
- Conservador / Progresista
- Nacionalista / Centralista
- Homófobo / A favor de los gais

La lista es muy amplia. El peligro de las dicotomías es que se vuelven incontestables porque no se utiliza la vía argumentativa, ya que no haya razonamiento posible. 

Nos encontramos con dos alternativas, cada una de ellas, por ser extrema, tiene una fuerte carga emotiva: o te sumas o la rechazas. Y si la rechazas, inmediatamente eres etiquetado en el bando contrario. Los bandos, las etiquetas: aquí radica la fuerza de la simplificación... y del error, de la manipulación.

La vida es otra cosa, creo yo. Tiene matices, grados, sombras. Y sobre todo, es el momento de subrayar la libertad de expresión, tan cacareada pero cada vez menos tolerada, si reducimos la realidad a bandos enfrentados.

3 comentarios:

  1. En el mundo hiperrápido los grises no tienen cabida. La reducción al extremo simplifica las cosas. Círculo bastante vicioso. Saludos, Jorge

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  2. Lo has clavado. Así es. Pero es importante recordar que existen esos grises...

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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