19 de noviembre de 2017

10 actitudes en la conversación

Conversar,  lo que se dice conversar, cada vez es menos frecuente. Deseamos conversar, hablamos sobre conversación -este es un ejemplo-, teorizamos sobre conversaciones... En cambio, nos encanta hablar y escucharnos a nosotros mismos.

La conversación, el tan anhelado diálogo, cuando están en juego posiciones distintas, y a veces contrapuestas, es posible y recomendable. Pero requiere algunas actitudes, idea previas, que conviene tener en cuenta. Pueden ser más, pero de momento nos conformamos con señalar diez, que siempre queda redondo: 

1.  Acogida. Hoy es básico acoger bien. No hay método de conocimiento más rápido que el amor. El respeto es esa mirada atenta, que acoge. Un excelente acogida consigue más que decenas de razones.

2. Tono. Importa mucho el contenido, y más en esta época impregnada de sentimientos y emociones. Per no hay que olvidarse que el buen tono en el diálogo, en la conversación, es primordial para no perder la primera batalla. La cordialidad, mesura y elegancia son siempre bienvenidas.

3. Matices. En medio del dilema, del conflicto y la confrontación, tan apetecibles a las audiencias y a los medios de comunicación, busca espacio para el matiz, el detalle, las escalas de grises. La vida está llena de pequeñas cosas. Muéstralas. 

4. Lenguaje. Utiliza palabras que se entiendan con facilidad, que no necesiten aclaración, que no tengan doble o triple significado. Sé claro, directo y unívoco: lenguaje universal, en definitiva. 

5. Juntos. No posicionarse mentalmente en otro bando, en otro equipo. Las barreras mentales que uno se pone son visibles para nuestro interlocutor. Los muros de nuestra imaginación son más grandes que los construidos con pico y pala.

6. Dudas. La duda acerca; nos hace ser uno de ellos. No se puede dudar de todo, como es lógico, pero si de numerosas cuestiones, procesos, etc. Un gran ejemplo es Joseph Ratzinger, que empieza a explicar muchos temas partiendo de la duda, o de la posición contraria.

7. Humor. Saber quitar hierro a multitud de temas. “Casi todo en esta vida se resuelve con una buena cerveza y una hamburguesa", leí hace poco. Saber ser sanamente “superficiales” con la gente superficial. Utilizar la ironía en algunos casos.

8. Todos. No rechazar a nadie, no juzgar a nadie. Como siempre, Mafalda tiene razón: “Amo la humanidad: lo que me revienta es la gente”. Que no nos pase lo mismo...

9. Vulnerables. Saberse débiles, vulnerables, nos hará más humanos, más cercanos, más creíbles.

10. Escucha. Está en última posición, pero es la primera cualidad de cualquier diálogo. Se sigue hablando mucho sobre la escucha, pero continuamos escuchando poco. La auténtica escucha implica intentar comprender las razones del otro; es decir, hacer un esfuerzo intelectual no solo por ponerse en la piel del interlocutor, sino por querer, así "querer", comprenderle.